Los debates sobre el impacto de las tecnologías en la vida de niños, niñas y adolescentes (NNyA) han dado pie a propuestas legislativas que buscan prohibir y restringir el uso de redes sociales. Lo podemos visualizar directamente en el Global Social Media Age Restriction Tracker, de Tech Policy Press, un mapa actualizado que rastrea leyes y proyectos en torno a las restricciones de edad en redes sociales.

Las sombras en el mapa muestran una tendencia: la tendencia a la prohibición y restricción. Australia, Brasil, China, Indonesia, Malasia, Emiratos Árabes Unidos y Vietnam ya aprobaron e implementaron leyes que prohíben el uso de redes sociales a niños, niñas y adolescentes (NNyA). En Turquía y Reino Unido se han aprobado leyes en dicho sentido, pendientes de implementación. Mientras que al menos 16 países más —todo de acuerdo con Tech Policy Press— ya discuten en sus órganos legislativos documentos del mismo corte.
Pese a que NNyA son el principal grupo implicado en estas medidas, por lo general sus voces y experiencias no son consideradas al deliberar sobre estas leyes.
Ante este panorama, desde SocialTIC en colaboración con Cultivando Género, buscamos charlar y conocer sus experiencias de manera directa. Platicamos con María Paula, de 12 años; Leonardo, también de 12 años; y Camila, de 17 años —integrante de Niñas Poderosas y presidenta del Consejo Consultivo de niños, niñas y adolescentes (NNyA) del SIPINNA—. También nos acompañaron Angie Contreras y Martha Yah, de Cultivando Género.
Así pues, en mayo 2026 tuvimos una conversación intergeneracional sobre las experiencias y opiniones de NNyA usando internet, de la que rescatamos ideas valiosas.
Internet para la chaviza: derecho, riesgo y espacio multiusos
En la conversación, María Paula, Leonardo y Camila nos compartieron que usan internet y las redes sociales como una herramienta para la investigación, para ayudarse con tareas escolares, como espacio de socialización, como fuente de inspiración para el activismo y como vía de entretenimiento.
En tanto sujetos de derecho —y no meramente objetos de protección—, NNyA usan las redes sociales para comunicarse y ejercer derechos como el acceso a la información y la libertad de expresión.
Sin embargo, también identifican riesgos latentes asociados a su uso problemático: violencia digital —por parte de personas adultas, pero también entre pares—, desinformación y otras afectaciones tanto físicas como mentales.
El mito de la prohibición: eludible y contraproducente
De acuerdo con Angie Contreras de Cultivando Género, el caso de Australia ilustra cómo la prohibición es una medida poco efectiva: el 70 % de personas menores de 16 años en dicho país sigue usando redes sociales pese a la prohibición y no hay evidencia de una mejoría en salud mental o reducción de violencias.
De hecho, según advirtieron las participantes en la conversación, prohibir el uso de redes sociales podría resultar contraproducente. Una de las razones es que si llega a ser una actividad prohibida para NNyA, ¿con qué confianza van a pedir ayuda si llegan a padecer alguna violencia digital en espacios en donde se supone que no deberían de estar?
Camila planteó otra cuestión relevante frente al escenario de prohibición del uso de redes sociales hasta cierta edad “¿qué va a pasar con esos niños que, en un hipotético caso, no tuvieron ningún contacto con las redes sociales hasta los 16 años? Es como si mandaras a nadar a un niño al que no le enseñaste nadar y ya lo avientas al mar directamente”.
Posteriormente, Camila explicó: “no es lo mismo que tal vez no se eduquen digitalmente sin tener la práctica, a que combinen educación teórica con la práctica, para que podamos ir paso a paso siempre sabiendo los riesgos, los límites y qué podemos hacer en cada caso de que suceda algo malo”.
Las propuestas: acompañar a la chaviza, fiscalizar a las big tech, educarnos todas
“Necesitamos presencia, no vigilancia”, nos dijo Camila. Por “presencia” se refiere a un acompañamiento adulto interesado por las preocupaciones y experiencias de NNyA en su día a día, incluyendo su vida digital. No se refiere a revisar dispositivos o cuentas a escondidas y sin que la persona menor de edad lo sepa: eso es vigilar.
Hubo coincidencia entre las hablantes en preferir el diálogo y la confianza entre personas adultas y NNyA antes que el castigo y la vigilancia. “Cuando hay acompañamiento, hay confianza”, afirmó Camila.
Por otro lado, Martha Yah citó a la investigadora Sonia Livingstone al afirmar que es más fácil prohibir que exigir a las grandes empresas tecnológicas que mejoren su moderación de contenido, sus filtros de seguridad y modifiquen el diseño de sus plataformas para que NNyA reduzcan el tiempo que pasan en ellas.
Recientemente, en Estados Unidos se abrieron juicios contra Meta por daños a la salud mental ocasionados por sus plataformas. Aunque limitado, el acuerdo firmado en agosto entre esta empresa y el gobierno de dicho país plantea 13 restricciones para Instagram y Facebook, entre las cuales se encuentran: límites de uso diario, menos notificaciones y mayores controles parentales, lo que marca un precedente para este tipo de exigencias.
Este tipo de regulación es un aspecto pendiente para el caso mexicano y la mayor parte de países de Latinoamérica. Su relevancia es evidente al considerar que las herramientas de seguridad para la niñez en Instagram, Snapchat, TikTok y YouTube fallan en alrededor del 60 % de los casos, según documentó el Cybersafety Research Center.
Finalmente, identificamos necesario considerar la brecha digital aún existente, misma que incluye tanto a NNyA como a padres, madres, responsables de crianza y docentes. Ante ello, aprender unas personas de otras, una generación de la otra, podría ser fructífero. La formación intergeneracional y el incremento de líneas de ayuda seguras y amigables representan un camino posible hacia una niñez más acompañada y segura en su vida digital.
El acompañamiento, la fiscalización y rendición de cuentas, y la atención y formación son vías para abordar este fenómeno complejo que no se resuelve con una sola medida. Por eso, el llamado desde esta conversación es a pensar y actuar considerando los derechos, riesgos y responsabilidades de todos los actores implicados.
Recursos adicionales
- Algo hay que hacer (pero no cualquier cosa) | Carolina Martínez Elebi (2026)
- ¿Cómo habitamos el internet desde diferentes generaciones? Un diálogo con la chaviza | Cultivando Género (2026)
- Entre prohibir y educar: el falso dilema digital | Derechos Digitales (2026)
- La internet también es de las infancias | Hijas de internet (2021)
- Mamás y papás en lo virtual, un viaje para conectarnos | Martha Yah (2026)
- Prohibición de redes para menores de 16 años: mala enfermedad, peor remedio – El Salto | Carolina Flores y Martha G.Franco (2026)
- Proteger a niños, niñas y adolescentes en Internet exige regular el modelo de negocios de las empresas tecnológicas | Observacom (2026)
- Verificar la edad es verificar la identidad | Javier Pallero (2026)
- Vigilancia y poder (el lado B de la protección a los niños y la “adicción al celular”) | Javier Pallero (2025)